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Nando Escribano: Benditas "apps" gastronómicas

Su madre, dice, «era de las típicas que podía pasar todo el domingo cocinando para que tuviera por lo menos dos días de la semana ‘‘arreglados’’. Me decía: “Así cuando llegas a casa de la tele ya tienes la cena hecha”. Falleció esta Navidad y una de las cosas que más echo de menos es ir todos los domingos a comer a casa. Cocinaba tan bien… Albóndigas, lentejas, macarrones, sopa de pescado… Seguro que donde esté le está cocinando comida rica a mi padre», recuerda emocionado Nando Escribano. Este joven, que triunfa copresentando el programa «Cazamariposas» en Telecinco, no se maneja igual de bien en los fogones que delante de las cámaras. Y, aunque su madre fue su referente en la cocina, no consiguió memorizar ninguna de sus recetas. «Mi madre era una cocinera brutal pero por muchas veces que la viera cocinar nunca me quedaba con la copla. O me lo apunto o se me olvida. Por eso tengo que hacer trampas y seguir paso a paso las recetas online», afirma.

Tiene pánico al aceite, así que «cualquier cosa que incluya mucho aceite es un drama para mí. Me pongo a tres kilómetros de la vitrocerámica y, al final, acabo poniéndolo todo perdido. En realidad, soy bastante patoso. Soy capaz de estar una hora preparando una base de un pastel y de un codazo tirarla al suelo: ése momento en el que te quedas petrificado viendo el desastre pensando en si es mejor llorar, gritar, pegarle una patada a la masa que acabas de tirar al suelo o volver a empezar como si no hubiera pasado nada. Por un momento incluso llegas a pensar: “He fregado esta mañana el suelo… y si…” pero no. Soy demasiado escrupuloso», relata divertido.

Lo de ponerse el mandil va por temporadas. «El problema es que no tengo tiempo. El programa acaba a las diez de la noche y cuando llego a casa, la mayoría de las veces con poco apetito, quiero algo rápido. Los fines de semana me gusta comer fuera o reunirme con mi hermano, así que tampoco tengo muchas ocasiones de cocinar. Eso sí, de vez en cuando me inspiro», asegura. Pero claro, como todos, tiene sus manías y para cocinar tiene que cumplirse un requisito: «Nadie más puede estar en la cocina. Me pongo muy nervioso; primero, porque soy extremadamente ordenado y limpio y tener a alguien alrededor, toqueteando, me saca de quicio. Y, segundo, porque me gusta hacer las cosas a mi manera. Soy de los de: ‘‘Pon la mesa y espera en el comedor a que termine’’. Lo que mejor se me dan son los postres: sobre todo, la tarta de tres chocolates. Eso sí, confieso que en la mayoría de las ocasiones me ayudo con algún tutorial de Youtube o alguna «app» (tengo tres mil aplicaciones de cocina). No sé si eso me quita mérito pero, oye, ¡hay gente que ni con esas!», dice entre carcajadas. Un crack.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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