Jorge se ríe de sí mismo y todo el teatro le acompaña

Hoy domingo es la primera vez que me pongo el despertador a las 9 de la mañana para ir al ensayo general de la segunda obra de Jorge Javier: ‘Grandes éxitos’. La función era a las 11 y yo estaba plantada en la puerta a las 10.30. Sabía que estaba nervioso y quería verlo antes en su camerino para pulsar su estado de ánimo. Me sorprendió. Tenía una sonrisa de niño antes de abrir un regalo que hacía tiempo que no le veía. Así que le dejé calentar la voz y me fui al patio de butacas a sentarme. Me encontré con Rocío Carrasco y Fidel. Está diferente. Incluso cuando sonríe está diferente. Pero vuelvo al relato.

No vi a mi amigo, vi a un actor

Al contrario de con ‘La vida iba en serio’, conocía muy poco de este musical. Y tengo que reconocer que tenía ciertos miedos. Sabía que tenía bastantes números musicales con registros diferentes, y me preocupaba que quedara pretencioso. Pues bien, desde que apareció en el escenario mis alarmas se desactivaron. No vi a mi amigo. Vi a un actor con una seguridad que arrastraba los guiños pedantes del teatro por un pasillo de vis cómica, donde era capaz de reírse de él mismo y hacer que todo el teatro le acompañara en un cortejo de risas y aplausos.

Hace un personaje que no se aleja de su esencia, pero que ha sido capaz de ridiculizarlo hasta el esperpento más divertido. Se agranda en el escenario, pero no se olvida de iluminar a los grandes que le hacen posible eso. El empaste con Marta Ribera es maravilloso. Ella es grandiosa. Canta como los ángeles, baila como si volara, y hace de su personaje mariposas que vuelan a cualquier parte del público. Me hicieron reír, llorar, emocionarme y sorprenderme. Queda el día del estreno, y estoy segura de que muchos van a compartir lo que os cuento. Jorge ha conseguido su sueño. Es su segundo musical y no para de crecer, así que ahora estoy segura de que ya no bajara del escenario. Siempre le deseo suerte. En este caso, además, que disfrute. Lo cierto es que la batuta de Juan Carlos Rubio y la maestría de Alejandro Vera, que es el actor con más registros que conozco, ayudan y mucho con una Beatriz Ros que se mueve en medio del conflicto como una saltimbanqui que sorprenderá. Y ya no digo más. Solo que se agradece salir de ver una función con una sonrisa y el ánimo en alto. Felicidades, amigo.


Source: Love is

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Author: Redacción

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