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Ana Botella, alumna aplicada de teología

La que fuera alcaldesa de Madrid durante cuatro años y residente en La Moncloa durante ocho, Ana Botella, regresa, a sus 64 años, como una alumna aplicada a la universidad. Todos los lunes entre las nueve y las once de la mañana, acude regularmente con su cuaderno, su bolígrafo y su iPad a la calle Jerte del barrio de La Latina en Madrid para seguir la asignatura de Introducción al Cristianismo en la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, perteneciente a la Archidiócesis de Madrid.

Es curioso que de las nueve asignaturas de las que consta la carrera de Teología, Botella tan sólo haya escogido una de las troncales obligatorias. ¿Por qué ese interés por estudiar Introducción al cristianismo cuando a ella se le supone que cuenta con una buena formación cristiana? La explicación al parecer es por la reputación que tiene el profesor que la imparte. Ha sido determinante la fama que precede a su profesor, el catedrático Juan José Ayán, considerado como el mayor experto en patrística que hay en España. Y qué es la patrística, pues seguro que la mujer del ex presidente Aznar levantaría la mano corriendo y lo contestaría a la primera. La patrística es el estudio de la vida, las obras y la doctrina de los padres de la Iglesia y tiene como intención definir el dogma, unificar las distintas interpretaciones del cristianismo y promocionar la doctrina cristiana con un lenguaje filosófico. Se da también la circunstancia de que el profesor Ayán, que es laico, está además vinculado con las religiosas «modernas» de la congregación Iesu Communio. Esas monjas que son conocidas por tener en su comunidad a jóvenes con apellidos ilustres, conducir coches de alta gama, residir en un antiguo convento de clausura de Lerma, en Burgos, y vestir hábitos con tela vaquera. Además de dulces, estas monjas, capitaneadas por Sor Verónica, también cuentan con una editorial y es con ellas con las que el profesor Ayán ha publicado en forma de libro los ejercicios espirituales que en los años 2000 y 2003 les impartió a las religiosas de los hábitos vaqueros. «Para mi gloria los he creado» y «¡Qué bueno es sentir sed de Dios!», así se llaman los libros. Seguro que el matrimonio Botella conoce la labor de estas jóvenes de Iesu Communio y a más de una de las que forman esa comunidad religiosa.

Ana Botella es licenciada en Derecho y con 23 años mantenía a la familia mientras que su marido, José María Aznar, preparaba oposiciones al Cuerpo de Inspectores de Finanzas del Estado, como ella ha declarado en varias ocasiones. Ella había aprobado las oposiciones a Cuerpo de Técnicos de Administración Civil del Estado, lo que ocho meses más tarde les permitió pasar por el altar. La boda fue el 28 de octubre de 1977, por lo que hace poco menos de un mes celebraron sus 40 años de matrimonio con una fiesta por todo lo alto junto a su familia, políticos de la vieja guardia del PP y amigos en el Museo del Traje.

Botella, la mujer del «relaxing cup» y de la prolémica de las consecuencias de unir peras con manzanas, ha decidido volver a la universidad para ampliar conocimientos y qué mejor que hacerlo en una relativamente joven universidad de la Iglesia. La Universidad Eclasiástica de San Dámaso pertenecía a la Pontificia de Salamanca hasta que en 1996 la Santa Sede la reconoce como centro propio gracias a las gestiones del cardenal Rouco y tiene como gran canciller al cardenal Osoro. Estos primeros meses universitarios, Ana Botella acude a clase dos horas los lunes. A partir de las nueve de la mañana ya está sentada en el pupitre. Para el segundo semestre le cambian el horario y acudirá los miércoles a las once de la mañana. Y del 22 de diciembre al 8 de enero, disfrutará de las vacaciones por Navidad.

principios cristianos

Ana Botella fue «primera dama» en La Moncloa durante ocho años y a pesar de no querer dedicarse a la política, por eso de no querer ser la Hillary Clinton española, después de consensuarlo con su marido, José María Aznar, aceptó coger el bastón del mando municipal que le legó Alberto Ruiz Gallardón. De esa forma ejerció de alcaldesa de Madrid durante una legislatura. Meses antes de las siguientes elecciones aseguró que no se presentaría, como así fue y, desde entonces, se mantiene fuera de la escena política pero no de la vida social. La mujer que tenía fama de intentar que los miembros de su partido siguieran una vida de acuerdo a los principios cristianos y a ser posible casados, ahora está formándose académicamente para tener más conocimiento al respecto.

Ana Botella puede haberse matriculado como alumna extraordinaria si, a juicio del decanato, han considerado que tenía una preparación adecuada para seguir los estudios con aprovechamiento. Si ha elegido esta modalidad, no tendrá derecho a títulos académicos, pero sí a un certificado de haber seguido la asignatura como alumna ordinaria y, en cuyo caso, tiene que aprobar exámenes y entregar trabajos curriculares. Puede darse la circunstancia de que haya elegido la opción de alumno oyente, siempre con el visto bueno del Decanato, y en este caso, no está obligada a realizar exámenes ni a entregar trabajos. Lo bueno es que no sentirá que es la abuela de la clase, como nos afirma un responsable de la Universidad de San Dámaso, porque siguiendo estos estudios «hay alumnos de todas las edades, desde seminaristas a laicos jubilados o amas de casa. Estos estudios universitarios los sigue gente que quiere formarse independientemente de su edad», como es el caso de Ana Botella, a la que le queda un año para ser considerada oficialmente jubilada y que, al igual que la Reina Emérita, parece pasárselo «pipa» con sus nietos, sus tardes de cartas, sus veladas musicales, sus viajes con su marido o disputando partidos en el campo de golf.


Source: Life Style

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Author: Redacción

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