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Audrey Hepburn repartió sus joyas entre amigos

Con pocas las veces que una batalla judicial conlleva algo positivo, pero en este caso, y gracias a la demanda que el hijo mayor de la actriz, Sean Hepburn Ferrer (57 años), ha interpuesto contra la Fundación para la Infancia Audrey Hepburn por utilizar sin su permiso el nombre de su madre, violando los derechos que tienen sobre el mismo tanto él como su hermano, Luca Dotti (47), ha quedado al descubierto el testamento de la intérprete. El extraordinario documento, al que ha tenido acceso el periódico «Daily Mail», tiene un gran valor para que los amantes de la protagonista de «Desayuno con diamantes», que son legión, puedan conocerla mejor y así saber que optó por primar a sus dos hijos y a sus amigos antes que a su pareja, el actor holandés Robert Wolders, con el que mantuvo una relación de trece años hasta que un cáncer de cólon se la llevó con solo 63.

Givenchy, su albacea

Hepburn, la elegancia en estado puro, siempre se mantuvo fiel a Hubert de Givenchy, el modisto que mejor la conocía y mucho más: su amigo, su confidente, el que le hacía compañía cuando Mel Ferrer desaparecía de casa y, como así lo quiso ella, el encargado de velar por que se cumplieran sus últimas voluntades. Su albacea, al que también regaló dos piezas de arte rusas valoradas en más de 17.000 euros.

Hepburn dejó todo atado y bien atado con un detallado reparto testamentario. Nombró herederos universales a sus dos hijos, poseedores de los derechos del nombre de la actriz y todos sus royalties y patrimonio intelectual. Pero, curiosamente, la mayor parte de las piezas que guardaba en su joyero no terminaron en manos de hermanos e hijos, sino de sus amigos. Reservó un collar de esmeraldas, un broche de zafiros y unos pendientes muy valiosos para el actor Yul Brynner y su mujer. Asimismo, también dejó en herencia a la hija de esta pareja, Victoria, un broche de platino y diamantes. Sin embargo, para el hombre que ocupó su corazón los últimos años de su vida solo dejó dos candelabros de plata. Algo que, a buen seguro, estaba hablado con el compañero que mejor se adaptó a su vida, con el que recorrió medio mundo para lo que más feliz la hizo fuera de los focos, ser embajadora de Unicef, incluso cuando ya estaba desahuciada por el cáncer.


Source: Life Style

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Author: Redacción

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