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Cuatro ex esposas y nueve hijos, a golpes por la herencia de Ali

Ahora el nombre de Muhammad Ali es el bramido de la orquesta, que toca solemne un réquiem, pero en el coro hagiográfico algunos violines chillan. No es oro todo lo que relumbra en la vida del genio. No lo es en ninguna. En su caso, las tormentas apuntan al estado de su fortuna, que agrandó y encogió al ritmo de una fama descomunal y unas decisiones económicas de dudosa pericia. Añadan al cóctel el lío de ex esposas y viudas, 4, más 9 hijos, y el rumor de que no dejó un testamento. Planificó durante años los pormenores de su grandioso funeral, pero también permitió que un ejército de parásitos y lilas chupara de sus cuentas. Incapaz de decir «no», Ali llegaba a los barrios pobres como si fuera el santo advenimiento y repartía cheques como quien arroja caramelos por la ventana, ayudaba a colegas y desconocidos y enjugaba deudas. Según el «Daily Telegraph», repartía hasta 64.000 mensuales entre sus allegados. Pagó casas y coches, ropa y copas, caprichos y excesos. El maldito parkinson, desencadenado desde mediados de los ochenta, multiplicó el desastre.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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