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El canon literario de Doña Letizia

Al levantar la persiana de la librería Tipos infames, el día se presenta como uno más, una jornada en la que distintos lectores entrarán para adquirir un libro ya pensado, hojear algún ejemplar mientras degusta un vino en la barra del local, o sentarse a comentar las últimas novedades con uno de los encargados.

Al principio nadie la reconoce. Va vestida muy informal, vaqueros y camiseta, y se desenvuelve por la tienda procurando no llamar la atención, mientras busca la última edición de Søren Kierkegaard. Pero algo en su esencia es muy familiar, hasta que alguien se detiene en ella para descubrir que es la Reina. Porque a veces, a Doña Letizia le gusta pasar desapercibida por la zona de Fuencarral, una de sus calles predilectas de la capital, para evadirse dedicándose a uno de sus principales «hobbies» junto con el cine: la lectura. Personas que han coincidido con ella aseguran que es una lectora muy versátil, que lee «literatura independiente, tebeos esotéricos o hasta el último «best-seller» –por sus manos ha pasado «el abuelo que saltó por la ventana y se largó», de Jonas Jonasson–. «Le gusta comentar e intercambiar impresiones, sobre todo con la gente joven, es muy comunicativa», dicen.

Apreciación que hasta el más despistado tendría en cuenta si apenas desvió su mirada hacia ella en la inauguración de la Feria del libro en El Retiro, el pasado 28 de mayo. Doña Letizia no es sólo comunicativa verbalmente. Transmite por igual con su lenguaje gestual y corporal, mediante el que rápidamente se percibe el grado de su interés por el acto oficial que está presidiendo. Y tanto en el premio Cervantes el pasado 23 de abril en Alcalá de Henares, como en El Retiro con motivo del mayor evento literario de la capital, sobresalió. Pero a ella misma no le importa contar el lugar que una de las artes mayores ocupa en su vida. En los premios Barco de Vapor y Juvenil Gran Angular de este año lo dijo: «La lectura y la educación nos hace probablemente mejores».

Este año inauguró la Feria por primera vez como Reina, pero oficialmente su amor por la lectura la llevó a presentarse de estranjis el año pasado, apurando escasas horas antes de coger el avión de la Fuerza Aérea para hacer con el Jefe del Estado su primera visita oficial a Francia.

Mientras que su suegra se decantaba por recorrer las casetas más convencionales, Doña Letizia incluyó en su recorrido un buen número de tipo independiente. Haciendo gala de su fama de lectora prolífica compró de su propio bolsillo un cómic en el «stand» «Generación X»: «Providence», de Alan Moore. «Se nota que domina el mundo del tebeo», aseguró uno de los libreros, muy joven. «Hemos estado hablando un rato sobre el tema». Pero el hecho de que la Reina tenga preferencias por el mundo esotérico de Moore no implica que no tenga toda la obra de Friedrich Nietzsche, según le aseguró al encargado de otro puesto literario. Toda, menos la poesía completa, que no dudó en comprar. «A la Reina le gusta aprovechar sus ratos libres para desarrollar actos culturales fuera del Palacio, pero también disfruta de los ratos tranquilos leyendo en La Zarzuela», cuentan desde su círculo cercano. Desde enero de 2015, el 36 % de los actos presididos por la Reina, ya sean en solitario o acompañando a Felipe VI, son culturales. Desde la Casa del Rey recuerdan las labores por las que se decantó Doña Letizia para llevar a cabo dentro de su papel no sólo de Reina consorte, sino siendo ya Princesa de Asturias. Su actividad está básicamente relacionada con la Sanidad –como su desarrollo para combatir las enfermedades raras, o su presidencia de Honor de la Asociación española contra el cáncer– y con la Educación. Uno de los focos de mayor interés para la madre de Leonor, heredera al trono, es terminar con el abandono escolar, para lo que «siempre intenta que su imagen esté relacionada con el fomento de la lectura». Ejemplo que da a sus hijas, de las que espera sientan el mismo interés que ella por la cultura. En la serie de imágenes que la Casa del Rey envió a los medios de comunicación por el 40 cumpleaños de la Reina, en una de las imágenes con sus hijas, se encuentra en un banco leyéndoles un libro. Con toda probabilidad la Princesa de Asturias habrá, como poco, oído hablar de J. R. R. Tolkien, ya que, según palabras de la propia Reina: «El Señor de los Anillos’’ fue una de mis primeras y más preciosas lecturas».

Uno de los días más importantes en la vida de Doña Letizia, como lo fue el 6 de noviembre de 2003, ya que supuso un «punto y final» en su carrera profesional al anunciar su compromiso con Don Felipe. El obsequio que eligió fue un ejemplar de «El doncel de Enrique el doliente», de Mariano José de Larra, una edición antigua de 1850 que definió como «una joya literaria».

Recientemente, en una aparición por sorpresa en el rodaje de «La Reina de España» de Fernando Trueba, en Villanueva de los Infantes, se captaron unas imágenes de Doña Letizia saludando a Penélope Cruz y a Jorge Sanz. Doña Letizia quiso tener un detalle con la actriz, y le trajo un obsequio, que no fue otro que un libro: «Las pequeñas virtudes», de Natalia Ginzburg.

El interés de la actriz por la autora lo desconocemos, pero parece que las lecturas de la Reina crean escuela, al menos entre la clase política. El secretario general socialista, Pedro Sánchez, visitó la Feria del Libro después que Dona Letizia, y también se detuvo en una caseta para comprar tres cómics, aunque en su caso del autor Anoulk Ricard.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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