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El Duque viudo de Alba ya no quiere vivir aquí

Desde hace quince días el duque viudo de Alba ya tiene su casa de Sanlúcar de Barrameda, regalo de su fallecida esposa, completamente pagada. El primogénito de Cayetana de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, efectuaba el pago de la última letra que quedaba para finiquitar la hipoteca suscrita en 2012 con el Banco de Sabadell, que fue la entidad en la que pidieron un crédito de 145.000 euros para abonar parte del importe total, que ascendió a 290.000. Y ahora esa casa de dos alturas con azotea podría ponerla a la venta porque Sanlúcar no es el lugar favorito de Alfonso Díez.

Cayetana Fitz-James Stuart quería hacerle un buen regalo a su último marido y qué mejor presente que una a su nombre. La fecha de la compra, 2012, coincide con el primer aniversario de bodas, aunque también pudo ser entonces porque quisieron esperar un tiempo a que las aguas se calmasen con los seis hijos de la Duquesa. Recordemos que los vástagos de Cayetana recibieron el grueso de su herencia cuando su madre aún vivía, hecho que facilitó el enlace nupcial con un hombre 24 años más joven que ella. El reparto se hizo unos meses antes de que la pareja contrajese matrimonio el 5 de octubre de 2011 en Sevilla, con la ausencia de Eugenia, que tenía varicela, y de Jacobo, por desavenencias. Era la primera boda para Alfonso y la tercera para la duquesa, que con ese reparto en vida quiso alejar las dudas sobre el «interés económico» de su nuevo marido. Pero ese desprendimiento forzado de propiedades no le impedía tener un detalle con él. Fuera cual fuera la razón, Cayetana y Alfonso se pusieron en manos de una agencia inmobiliaria de Sanlúcar de Barrameda con el encargo de que les buscasen una casa allí. Fue el lugar escogido por Cayetana, según me contaba el propio Díez: «Yo la hubiera comprado en Tarifa, que es donde he ido muchos años a veranear, pero Cayetana me dijo que no me fuera tan lejos». Por cierto, que en Tarifa, en su época de funcionario en el Ministerio de Sanidad, Díez surfeó mucho e incluso se atrevía con el «kitesurf». A sus 66 años, es un hombre plenamente en forma, sus abdominales pueden pasar revista. Tanto es así que en vida de Cayetana se compró por internet un kit de gimnasia que instaló en el garaje: «Buena es ella como para hacer un gimnasio en una habitación del palacio», me dijo, ante mi extrañeza por el lugar escogido. Para la Duquesa, Sanlúcar guardaba el recuerdo de sus estancias en el Coto de Doñana, que fue propiedad de los Medinasidonia, parientes de los Alba, al que ella iba con frecuencia y era un coto de caza muy codiciado entre la aristocracia. Ese apego inclinó la balanza hacia Sanlúcar.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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