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El primer posado del Rey y Leonor

El ruido de la puerta al cerrarse es el indicativo de que ha quedado atrás el mundo concreto y evidente para entrar en una evasión de paisajes, retratos, bocetos inacabados, pinceles y carboncillos perdidos por las estanterías. Bienvenidos al hogar de Ricardo Sanz, el pintor que ha conquistado el gusto de la Familia Real desde que aquel 1986 hiciera su primera incursión con un retrato de Doña Sofía que se expuso en la Embajada de España en París. Después de aquello, hizo los honores con un jovencísimo Don Felipe en 1995, y su trabajo se vio reconocido al ser el elegido para pintar el primer retrato oficial de los entonces Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, después de su boda.

Sanz es amable y cauto, de palabra exacta de guipuzcoano, con una sonrisa permanente que le impide ser cortante. Explica educadamente a los «visitantes» la obra que reina en sus paredes ante la expectación creada, pero contiene la prisa por mostrar uno. Está deseando vernos ya en la otra sala, en su taller, con el sutil nervio del que espera una valoración. Porque Ricardo Sanz ha vuelto a ser el primero. El primero en retratar al Rey y a la Princesa de Asturias, Doña Leonor, sucesora a la Corona.

«El jueves di el último retoque, pero vamos, ya no hay vuelta atrás», dice con modestia uno de los mejores retratistas del país, delante de su cuadro de medidas colosales: 1,90 x 1,20. «El retrato es a carboncillo, y en los rostros, que es la zona más importante para mí, he trabajado con óleo. En el fondo, pinceladas más sueltas, para que consigan dar aspecto de pintura, no de dibujo».

El proyecto comenzó a fraguarse al poco tiempo de ser proclamado Felipe VI. La idea partió del prestigioso Club Siglo XXI, que desde 1969 es centro de diálogo y debate constructivo en el que todas las ideologías tienen cabida: en sus salones han impartido conferencias desde premios Nobel como Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela, hasta el Príncipe Henry de Luxemburgo, siendo a su vez el primer escenario en el que Santiago Carrillo pronunciara un discurso. El retrato de Don Juan Carlos con su hijo Felipe preside la sala principal desde la Transición, por lo que la entidad pensó en Sanz para encargarle la responsabilidad de plasmar el relevo bajo su pincel. «Tras la abdicación de Don Juan Carlos me lo comentaron vagamente, pero fue a finales del invierno pasado, en marzo, cuando tanto por parte del club como por la mía nos pusimos en contacto con la Casa Real». La iniciativa fue acogida con gran ilusión por la Corona, pero no fue hasta verano cuando comenzaron los primeros posados en La Zarzuela. «Varias» han sido las citas con Don Felipe y su hija, pero la educada discreción del pintor le impide entrar en detalles sobre las «audiencias». «Es un hombre muy ocupado, por lo que siempre he intentado entretenerlos lo mínimo posible». Huelga decir que Don Felipe vivía inmerso por aquel entonces en investiduras fallidas y sucesivas rondas de consultas con un gobierno en funciones a la espalda durante casi un año. Ricardo Sanz tomó fotografías de los posados y elaboró su primer boceto, que el Rey sí llegó a ver, en el que inicialmente la Princesa de Asturias tenía el brazo izquierdo cruzado, en una pose más institucional. «Decidí pintarlo así, al igual que Don Felipe no lleva traje oficial, porque para mí la prioridad era transmitir su interior a través de su expresión mediante una pintura suelta y rota».

Source: Life Style

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Author: Redacción

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