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El "realismo apático" de Maria Schneider

Las escenas míticas del cine se condensan en minucias que metaforizan el escándalo que causan ciertas películas. Hoy, el erótico guante de Gilda empalidecería frente a la violencia del bofetón de Glenn Ford a Rita Hayworth y su famosa frase: «Si yo fuera un rancho, me llamarían tierra de nadie». Lo mismo podría decirse de la archifamosa escena de la mantequilla en «El último tango en París» (1972), una sodomización que tuvo su réplica en la menos comentada en la que Maria Schneider se corta las uñas para penetrar a Marlon Brando. Inopinadamente, hoy el foco del escándalo se ha desplazado de la mantequilla a la violación de la actriz a causa de la polémica suscitada por las declaraciones de Bernardo Bertolucci en 2013. Internet ha sido el avivador del nuevo escándalo, pues ¿por qué hasta hoy nadie se había hecho eco de las palabras de un viejo director en silla de ruedas que comentó la escena en la Cinemathèque de París?

Durante las secuencias de la casa deshabitada de la rue Jules Verne, donde Brando y Schneider viven su irrefrenable pasión, se rompían tantos tabúes sexuales y morales que para poder asimilarlos la opinión pública tuvo que condensarlos en esa mantequilla improvisada en el set de rodaje. De esta forma, el acto irrepresentable adquiría una dimensión simbólica adecuada a la transgresión.

Entonces nadie pensó en una violación porque Maria Schneider conocía el guión y dio su consentimiento a la simulación, pues nada se ve y el cine es pura fantasía. Como tampoco se ve cuando Brando le pide a Maria Schneider que lo sodomice. La actriz declaró, años después, que «a pesar de que lo que Marlon estaba haciendo no era real, yo estaba llorando lágrimas de verdad. Me sentí humillada y, para ser sinceros, un poco violada tanto por Brando como por Bertolucci. Después de la escena Marlon no me consoló o se disculpó. Afortunadamente, sólo fue una toma». La versión de Vittorio Storaro, que estuvo presente como director de fotografía, es distinta, según ha declarado: «No pasó nada. He leído que se ejerció cierto tipo de violencia sobre ella, pero eso no es verdad. No es verdad en absoluto. Es terrible. Yo estaba allí. Estábamos haciendo una película. No lo haces de verdad. Estaba allí con dos cámaras y no pasó nada. Nadie estaba violando a nadie».

En los años 70 lo importante era metaforizar cuanto hasta entonces no se podía representar en el cine y la mantequilla no presuponía la violación, sino una ampliación de la libertad de expresión. El filme de Bertolucci era un estudiado catálogo de transgresiones sexuales bajo una capa de cine de autor. La culminación en salas comerciales de las películas que se habían realizado en los 60, mucho más «explícitas», bajo la influencia del cine «underground».

Source: Life Style

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Author: Redacción

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