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En el estreno de Raphael gritaron "timo, timo"

Fueron muchos los pagadores propagadores de la presunta estafa. Estaban calientes de indignación tras pagar 85 euros por un completo de cóctel, concierto y cena. Un esfuerzo como ya sólo lo hacen los auténticos fans, como los de Justin Bieber, que durmieron varias noches al raso para estar cerca de su ídolo. Edad más madura tienen los admiradores de Raphael. De ahí lo sorprendente del jaleo cuando Narcís Rebollo, presidente de Universal Music en España, salió al escenario de Joy Eslava, un local felizmente recuperado para músicas mas allá de lo moderno. Una alegría para los sentidos el acogedor teatro «a la italiana» donde súper Nati Mistral y Luis Escobar eternizaron «Te espero en Eslava», título retomado del «Te espero en Eslava tomando café, café». Felicité a los Trapote padre e hijo por este fugaz retorno a las mejores noches alquilando lo que es símbolo más que sala. Conservada primorosamente, tiene aire histórico pero no caduco y el empresario me dijo que la alcaldesa tan anti convencional prometió visitarlo a tomar chocolate con churros. La de San Ginés» es vecina de donde vivieron Valle- Inclán y Calderón. Trapote lo hizo churrería masiva. Ya tiene cinco emparejadas todas en verde y blanco. «Hemos llegado a servir en una tarde hasta 7.000 raciones, increíble». El Ayuntamiento debería valorarlo, como especialmente recomendado, aplicable también a Lucio. Son establecimientos que sostienen el espíritu madrileño. Nada más castizo que una porra bien remojada, le encantaban a «La Chata», que no es Eugenia Martínez de Irujo –enardecida con las canciones–, sino una princesa alfonsina más popular de lo que fue Cayetana de Alba, que se ha cumplido el segundo aniversario de su muerte. Alfonso Díez era esperado en una cena periodística y también lo anunciaron al galope en el sevillano Salón del Caballo. Se ilusionan o inventan, como achacando de nueva novia a Pili, la hermana de Bigote Arrocet. Desde aquí deshice el error, aclaré y conté quién era ella ante el disparate vendido a varios medios.

«¡Timo, timo, timo!», se desgañitaron. Y a mí, bastante trompeta, en principio me sonó a saludo entusiasta del éxito de un Raphael –dice que con 73, los mismos que Julio Iglesias pero incomparables– como en sus mejores tiempos. Pero más estilizado de cuerpo y vestuario. Su hijo Manuel se cuida de vestirlo actual.

Arreciaba el «timo, timo» y yo tomándolo por entusiasmo hasta que una afectada me aclaró: «Pagamos 85 euros por el paquete. Hubo cóctel abundante en virutas de jamón y empanada de atún, pero ¿dónde está la cena? Encima nos mandaron a los pisos altos. Yo bajé para denunciarlos y que todos se enteraran. Mire, mire, aquí tiene la entrada». Me enseñó un folio impreso, que retraté como documento, donde compraron el caro «pack» por internet. Gritaron más que el de Linares, que ya es elevar el tono. Su nuevo disco «Infinitos bailes» le pone a prueba y también a sus lógicos dolidos adoradores.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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