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Felipe "El Primero" ya es responsable de sus actos

«Es idéntico a la madre, el pobre, no lo puede…». Marichalar pronunciaba esas palabras sin calibrar su doble sentido y seguramente fueron producto de la emoción por que era un niño y por que su cuñado no tenía en esas fechas ni novia ni voluntad de tenerla. Es decir, que se vino arriba, ya que, en su imaginario, Felipe Juan Froilán suponía el eslabón que toda cadena monárquica necesita. El niño, sin ser infante, ni príncipe, «sólo» Excelentísimo Señor y Grande de España, se colocaba en el tercer lugar de la sucesión a la Corona, por detrás de su tío Felipe y de su madre, la Infanta Elena. Ése fue el momento en el que a Marichalar se le pasó por la cabeza que el sillón real podría ocuparlo su rama de la familia. Desde luego, en cuanto a preparación histórica sobre su familia política, los Borbón, no le ganaba nadie.

Aunque a Felipe de Marichalar le moleste profundamente ser noticia, que se hable de él o que le llamen Froilán, siempre será el nieto del Rey Juan Carlos y el abanderado de sus primos. El primero en todo, en cumplir la mayoría de edad, en sacarse el carné de conducir, en salir de juerga, en tener novia… y, por todo eso, no podrá evitar, aunque les pese a él y a sus padres, ser noticia. Con el añadido de que Felipe es un calco, en varón, de su madre. La Infanta Elena también fue díscola y, si podía, se escabullía para vivir la vida o «montaba un pollo». A estas alturas todo el mundo sabe que Doña Elena es conocida por su fuerte carácter. Cuántas veces trató de dar esquinazo a los guardaespaldas, cuántas veces salió de parranda, cuántas veces se enamoró, cuántas veces tuvo profesores de refuerzo porque suspendía… Felipe Juan Froilán, pues, es fiel heredero de su madre.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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