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Francisco de la Torre: "En la feria conviven verdiales y reggaeton"

El atropello a Francisco de la Torre (Málaga, 1942) se produce mientras pasea de caseta en caseta a través del recinto de la Feria de Málaga. Sociólogo de formación y político por vocación, el alcalde de la capital de la Costa del Sol cuenta con tablas para interpretar la realidad. Las caza al vuelo. Aún veinteañero, fue elegido presidente de la Diputación malagueña en una España anterior al régimen democrático vigente. Con varias décadas de experiencia a sus espaldas, pasando del PAS a UCD y luego al PP, De la Torre se define con una ideología de centro-izquierda dentro de la derecha. Y tiene recetas para la mejora de la confianza entre el ciudadano y la política.

–Desde 2000, va ya por su decimosexta feria como alcalde.

–Son diecisiete para ser exactos. La de 2000 también cuenta. ¿Un hito? Pues sí, pero hay otros políticos que llevan más que yo.

–¿Qué se oye más en la casetas de Málaga, verdiales, sevillanas o reguetón?

–De todo. Málaga es una ciudad cosmopolita, abierta a todo y por eso están presentes todos los gustos musicales. Malagueñas y verdiales también.

–¿Usted es más de feria, de playa o de montaña?

–De las tres. Tengo poco tiempo para ejercitarlos en el día a día, pero me gustan las tres opciones. En la feria tengo el compromiso de estar de un sitio a otro, pero es algo que me encanta.

–Hay políticos que parecen perdidos en las playas, con la que está cayendo.

–Bueno, se supone que están dedicándolo a pensar y reflexionar. Si ese tiempo es útil para el país, para el interés general, podemos dar por aprovechado el tiempo en la playa.

–Qué parte del «no» del PSOE no se ha entendido en el PP?

–Hay una parte que está por encima de lo que deba o no entenderse. Lo importante ahora es pensar en el bien común, en consolidar el crecimiento y proseguir en la senda de lo acordado con nuestros socios europeos.

–Hoy se reúne el Comité Ejecutivo de su partido para debatir sobre las condiciones de investidura planteadas por Ciudadanos. ¿Habrá fumata blanca?

–Creo que el partido dará el sí a las condiciones. Sin saber nada de antemano, tengo esa certeza.

–¿Con quién cree que serían los españoles más indulgentes: con un Gasol sin medalla o con un Pedro Sánchez con elecciones?

–Con Pau Gasol. Los españoles no comprenderían que no se tuviera una postura racional en esta cuestión, pues es el interés general el que está en juego.

–Repasando su carrera política, parece usted el claro ejemplo de joven progresista y adulto conservador.

–No crea. Siempre he estado en la misma posición. Estuve en el centro izquierda de UCD y estoy en el mismo sitio en el PP. A UCD le guardé un largo luto, pero a partir del PP renovado de finales de los 80 y principios de los 90 también tuvo cabida el centro. En mi ideario, resumido, hay una sociedad con una red fuerte de empresa privada, que genera empleo, desarrollada con innovación y dentro de una sociedad justa e igualitaria.

–Como sociólogo que es, ¿a qué cree que responde el auge de la extrema derecha en Europa?

–Hay varias razones. Europa necesita una mayor capacidad de absorción de los inmigrantes. En estos tiempos ha coincidido además con los efectos negativos de una crisis de grandes dimensiones. Las reacciones extremistas, no sólo de derecha, han surgido a raíz de ese fenómeno.

–¿Cuándo se jodió Europa, que diría el personaje de Vargas Llosa sobre Perú?

–Los temas de inmigración no se han resuelto bien durante décadas. Es uno de los grandes retos de Europa y de la humanidad. Serían necesarias políticas más eficaces de cooperación tanto de los estados que las llevan a cabo como de los estados receptores, que podrían ser más proactivos. Y políticas de inclusión social.

–¿Ha cambiado mucho la política desde cuando empezó?

–De la noche al día. Lo que tenemos que procurar ahora es que en la política exista mayor confianza entre elegidos y electores, más allá de los partidos. Creo que las formaciones políticas no deberían estar tan en el foco, con ese sentido que tienen en otras democracias europeas.

–¿Y qué no ha cambiado?

–En todas las sociedades, lugares y épocas hay poderes económicos y fácticos que tratan de ejercer su influencia, pero, en democracia, la política ha de hacer prevalecer el interés general.

–La corrupción existió, existe y existirá, ¿verdad?

–No tiene por qué. También está hacer el bien, ser generosos, situar el interés general por encima de todo. No todo el mundo tiene que ser susceptible de corrupción. Hay muchos aspectos en la sociedad en los que surge y diría que, en la política, sucede incluso menos. Creo que hay gente que no tiene un precio.

–Pues a ver cómo se hace…

–Se trata de principios y de ética. Hay que hacer un gran esfuerzo. Soy de la opinión de que, tras la Transición, los dos partidos mayoritarios deberían haber aprobado medidas de transparencia, de la imposición de unos valores y usos éticos en la política.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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