Reason Play Microgaming

"God Save the Queen"

Esta semana, que parecía tranquila y con pocas noticias interesantes, ha resultado bastante prolífica y, en mi caso, termina con un viaje a La Rioja, concretamente a Calahorra. En esta ciudad se celebra cada año un homenaje a las magníficas verduras de esa tierra, tocada por la mano de Dios por su fertilidad y que nos ofrece riquísimos vinos y no menos fantásticos productos que configuran una de las gastronomías más ricas y saludables de España. Este homenaje a la verdura termina con un creativo y precioso desfile de vestidos confeccionados con lechugas, pimientos, coles, etcétera, en un alarde de imaginación y buen hacer. Este año se rendía homenaje a Alexander McQueen. La Rioja, y en concreto Calahorra, es una de las comarcas con asentamientos más antiguos de España. En el s. II a. C. ya surge como importante centro urbano Kalakorikos y un siglo más tarde la presencia romana y su influencia ya es absoluta. Hay un personaje muy influyente en esa época, considerado como autor del manual de educación y protocolo, así como de oratoria y retórica, nacido en Calahorra, que fue encargado de educar a hijos y sobrinos de varios emperadores romanos, con un sueldo a cargo del Imperio: Marco Fabio Quintiliano. Esto nos indica lo importantes que eran las formas y el lenguaje, algo que parece perderse por momentos. Qué poco cuidamos nuestra lengua castellana, la oratoria, el protocolo y la educación a la hora de dirigirnos a los demás. El ejemplo lo tenemos en nuestros parlamentarios. Nadie sabe envolver y convencer con una preciosa retórica, aunque ésta sea punzante y lapidaria. Esta semana, sin ir más lejos, hemos podido escuchar desde la tribuna de la Universidad Complutense a Pablo Iglesias sacando lo peor que lleva dentro, el resentimiento interior que le hace reaccionar siempre que alguien hiere el narcisismo y que impregna su personalidad. Ese «dictadorcillo implacable», alguien con tan desmedido afán de poder, no debe dar clases de ética. Lo único que busca es el halago de los medios.

Con esta actitud arrogante, contrasta la sencillez y majestuosidad de la Reina Isabel II, que estos días ha cumplido 90 años, convirtiéndose en la monarca británica con más tiempo en el trono –63 años– y 68 de matrimonio con Felipe de Edimburgo. Los dos siempre han mostrado una enorme complicidad y respeto. Ella mirando hacia otro lado por sus infidelidades; y él con una lealtad hacia ella inquebrantable. Impresiona la enorme actividad de esta mujer totalmente al corriente de la actualidad y sin dar tregua al descanso. Nunca pensó reinar y, por jugadas del destino y abdicación de su tío Eduardo VIII, se vio abocada a ello. Su país la adora y se ha volcado en la celebración de su cumpleaños. Cameron destacó que es una roca y ha visto pasar a doce primeros ministros, incluido él mismo, que será probablemente el próximo en desfilar. Adoro a Lilibeth, con los colores llamativos que emplea en sus actos públicos y sus sombreros con adornos florales. Yo pude saludarla hace muchos años y me maravilló su preciosa piel y el «rouge» de sus mejillas, también su forma de caminar. Felicidades, Majestad, desde mi humilde crónica por su sentido del deber y su dignidad.

Source: Life Style

Share Button

Author: Redacción

Share This Post On

Submit a Comment