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La fiebre del oro

Una temporada más, el oro en su máximo esplendor aparece en escena pero, atención, desde primera hora. Esta primavera plantarse a las 10 de la mañana en la Gran Vía madrileña con una falda plisada teñida de oro, a lodeidad griega, no significa (como podría parecer) que se me hizo tarde o pronto, según se mire, en la fiesta de anoche, sino que llevo uno de esos «looks» que marcan tendencia. La clave está, sencillamente, en restarle importancia al asunto. Debemos ponernos en la tesitura de que para lucir el más resplandeciente de los colores por la mañana hay que mezclarlo con piezas básicas en tonos neutros y discretos. Con gris, blanco o negro, por ejemplo, el tándem resulta perfecto. Para rematar la faena, deportivas blancas y nada de tacones, que el día es muy largo y la espalda luego se resiente. Muchas «celebrities», como Selena Gomez, Rihanna, Taylor Swift y Chiara Ferragni ya saben que el oro cotiza a la alza no sólo en la alfombra roja, que ahí, dicho sea de paso, siempre funciona; es más, eclipsa.

La colección de la firma italiana Gucci para este verano es una de mis favoritas porque ejemplifica la gran prueba de fuego de cómo conjugar prendas y complementos en oro a cualquier hora. Su diseñador, Alessandro Michele, lo hace de maravilla porque cada uno de los «looks» que forman su propuesta son un mundo aparte, una delicia estética y, por supuesto, la mejor manera de ponerse a la moda por montera. Él apuesta por el oro, pero con pequeñas pinceladas. Atención a sus vestidos y faldas de aire «seventies» de seda semitransparente con estampado de hojas en dorado.

El hasta hace unos días director creativo de Saint Laurent, Hedi Slimane, encuentra el filón con el oro en su propuesta veraniega, muy «grunge». Es una colección para mujeres a las que no les importa si hace frío o calor; vamos, que se pasean ligeras de ropa así caigan chuzos de punta. Está pensada, como dice él mismo, «para chicas malas» y, apunto yo, de las que sí buscan taxi en la Gran Vía a las 10 de la mañana porque se les hizo pronto en la fiesta de la noche anterior. Este mago de la aguja apuesta por exquisitas cazadoras tipo «bomber» en piel de serpiente oro y por mini vestidos escotadísimos, casi «negligés», en dorado mezclado con encaje negro, «print» animal y tejido vaquero.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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