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La guinda del pastel de vainilla, el sexo más dulce

Aunque parezca lo contrario, bajo ese futuro sombrío del que tantos hablan, vivimos en una era inconformista. Y esto es bueno per sé. El mero hecho de no aceptar las cosas porque sí nos hace más humanos, más críticos, más seres pensantes conscientes de sus deseos y posibilidades. De lo que nos rodea y de lo que rodeamos, pero también de lo que no nos llega y no abarcamos, pero deseamos abarcar. Y en el sexo ocurre igual. Quien mucho abarca poco aprieta o a nadie le amarga un dulce son expresiones que se nos han quedado cortas, so pena de la resistencia de algunos tabúes. Y es que aquel tiempo del haz lo que puedas ha pasado, porque vivimos en un presente en el que podemos hacer más de lo que pensamos.

Haced un pequeño ejercicio y llevad vuestra mente a los recuerdos de hace 20 años (os ayudamos, ¡1996!): ¿Quién nos hubiera dicho que íbamos a realizar nuestras compras tecleando en teléfonos móviles (que la mayoría siquiera sabía que existían)? ¿Os imaginabais los cines IMAX? Quizá, ¿fuisteis capaces de predecir el boom de las citas online? ¿Quién habría adivinado hace tan solo un año que, cambiando la estructura del condón de látex, se conseguiría un preservativo fino híper resistente? O algo aparentemente intrascendental, pero con una repercusión sociológica enorme: ¿Os habríais aventurado a asegurar que las redes sociales fueran hechos noticiables de los telediarios, hace una década?

Source: Life Style

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Author: Redacción

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