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La inutilidad de la mentira

Un dandi tan aparententemente frívolo como Oscar Wilde escribió en «De profundis» una frase impactante: «El vicio supremo es la superficialidad». En España se podría decir que el vicio supremo es la mentira y la doble moral. Especialmente la mentira innecesaria e inútil que sólo sirve para enredar y complicar las cosas. Les estoy hablando del «caso Soria», que me parece que se ha gestionado con una zafiedad y torpeza supremas. Soria no ha tenido ni tiene ningún problema fiscal por una cuenta de hace 14 años en Panamá, de la que nunca sacó dinero y que parece ser que era un «trust» familiar. Pero no reconoció que la había tenido cuando no era ministro, lo cual en absoluto le comprometía jurídicamente. Con una absoluta falta de inteligencia no dijo la verdad en algo que era imposible que no le pillasen y eso le expulsó de la política.

Rajoy, al igual que De Guindos, creó una polémica innecesaria nombrándole para un puesto que le dejaba absolutamente inerme ante las críticas que iba a recibir (lo han destrozado). Pero es que además, y esto es especialmente importante, hablando de mentiras innecesarias, Rajoy, en una intervención memorable, apareció diciendo que el cargo de director ejecutivo del Banco Mundial se otorga a un funcionario que gana un concurso de méritos. Otra mentira. Todo el mundo sabe que eso siempre se llamó de «libre designación». Con tanta mentira y necedad han terminado destrozando al pobre Soria, que me parece una persona honesta. Mentiroso, como varios integrantes de su partido, pero honesto… y no se merece estar en el callejón sin salida en el que le ha situado su partido, y él mismo, con mentiras innecesarias.

Referente al pecado de la doble moral, el máximo exponente lo tenemos en cómo tratan el mismo tema algunos sectores de la izquierda intelectual de nuestro país. La película «Julieta» de Pedro Almodóvar ha sido elegida por la Academia de Cine para representar a España en los Oscar. Que quede claro que yo admiro profundamente el cine de Almodóvar y que jamás cuestionaría su valía y sus méritos. Pero el director manchego, igual que Soria, se vio involucrado en los «papeles de Panamá» y si los argumentos contra el nombramiento del ex ministro como director del Banco Mundial eran una cuestión de decencia, según los críticos, la pregunta es: ¿por qué Soria no puede representar a España y Almodóvar sí? A eso lo llamo yo doble moral o hipocresía moral.

Otro acontecimiento que me ha emocionado esta semana ha sido la enorme solidaridad de los toreros con su compañero Víctor Barrio, quien murió una trágica tarde del 9 de julio en Teruel. Él estuvo presente en cada uno de sus compañeros. Lo mejor del toreo se vio en Valladolid. Padilla, José Tomás, Morante, El Juli, Manzanares, Talavante… apartando con su paso firme, orgulloso y triste la sombra de la indignidad de algunas hienas que se arremolinaron en las redes sociales quedando su inhumanidad y su barbarie al descubierto ante la muerte de un joven torero.

Mi vida social esta semana ha sido inexistente por la cantidad de trabajo que he tenido que afrontar, incluidos algunos viajes. Pero prometo resarcirles con cotilleos varios, ya que la semana entrante empiezan los desfiles en Madrid, fiestas de la moda y termina con una boda de familia: se casa un sobrino, que también es mi ahijado, al que adoro. Se llama Guillermo, como mi marido. Una gran alegría y motivo de celebración para la familia.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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