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La primera boda de la Casa de Alba sin Cayetana

El primogénito del duque de Híjar y actual duque de Aliaga, Luis Fitz-James Stuart, podría haber elegido para su boda con Adriana Marín Huarte el castillo familiar de El Tejado del siglo XIV en la localidad salmantina de Calzada de Don Diego. Sin embargo, aceptó el ofrecimiento de celebrar su enlace, hoy a la una de la tarde, en la capilla del palacio de Liria, situado en la calle Princesa de Madrid, residencia de su tío el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart. Después de la boda de su primo Jacobo, hijo de María Eugenia Fernández de Castro y de Jacobo Fitz-James, la familia entró en un bucle de herencias, nominaciones de expulsión, Cayetano salió del palacio y hubo un ajuste a la nueva situación tras el fallecimiento de la matriarca, Cayetana.

El pequeño Palacio Real

Es una boda solemne y de día, al contrario que la de su primo, Jacobo, que fue más «bohemia», o la de su hermano pequeño, Javier, con el que se lleva tres años, que la celebró festivamente en Jerez. Luis, duque de Aliaga desde que su padre le cediera el título el año pasado, que es muy reservado y serio, ha preferido casarse en el edificio de referencia familiar, el de Liria. Un palacio bombardeado en plena guerra civil española del que sólo quedaron las cuatro paredes de las fachadas y que su abuela materna, Cayetana, la inconmensurable XVIII Duquesa de Alba, reconstruyó y redecoró y al que se llamó «el pequeño Palacio Real». Hasta ayer mismo han estado pendientes del tiempo porque la pareja siempre ha manifestado su deseo de celebrar la boda en el exterior. El veranillo de San Miguel les permitirá celebrar todos los fastos –cóctel de pie, almuerzo sentados y baile con copas y música a cargo de un DJ– en los jardines. No han querido montar carpas en previsión. Tampoco hubieran tenido problemas de espacio en el interior del edificio, ya que cuenta con 200 dependencias repartidas en tres plantas y 26 salones y hasta uno enorme de baile con vistas a los jardines y relojes en hora que todos los jueves revisa el profesional que atiende los del Palacio Real en la cercana plaza de Isabel II. Los cerca de 450 invitados comenzarán a llegar escalonadamente una hora antes de la ceremonia, prevista para la una de la tarde, según reza en la invitación de boda. Por parte del novio, invita el duque de Híjar y han sido escritas a mano por una pendolista amiga de la novia. Para que no haya ningún problema en la puerta principal del palacio de Liria, el duque de Híjar, segundo hijo de la Duquesa Cayetana y padre del novio, ha previsto un equipo de relaciones públicas para que atiendan a los periodistas y fotógrafos que estarán congregados en la valla de acceso y evitar así que los invitados puedan sentirse incómodos al entrar en el recinto. A pesar de la expectación, no se espera mucho «colorín» porque son convidados del mundo de las finanzas, la diputación de la Grandeza, el Instituto de Empresa, amigos de la pareja inéditos para la prensa y familiares también desconocidos en las páginas de sociedad. Así que el «cuore» lo aportarán los propios Alba. Aunque puede que eviten las fotos porque Carlos y Fernando viven en el propio palacio, Eugenia quizá baje desde su piso directamente al jardín de Liria sin pasar por la puerta principal y Cayetano aún conserva su habitación, así que, si no quieren que les saquen fotos en la entrada, pueden evitarlo, todo dependerá del humor que tengan.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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