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La sonrisa de la Gioconde

AMario Conde se le agotó la saliva hablando sobre su primera mujer la fallecida Lourdes Arroyo. También es verdad que tuvo dos hijos con ella y que fueron 34 años los que estuvieron casados. De Lourdes dijo que lo aprendió todo: la prudencia, el saber estar y el valor de la discreción. Sin embargo, de su segunda pareja, María Pérez-Ugena, de la que está divorciado, apenas comenta nada. Mantuvo durante dos años el estado civil de viudo, pero el gimnasio le cambió la situación, porque si de algo puede presumir Conde es de ese porte tan cuidado. Pero, además, le proporcionó la ilusión de conocer a María. «Me he vuelto a casar porque encontré a una persona que me gustaba mucho, que es estupenda y que me está haciendo feliz. Además, es muy divertida». Conde le respondía así a Jesús Quintero en noviembre de 2010, cinco meses después de haberse casado con María. Una atractiva abogada, morena, sobradamente preparada, quince años más joven que él y, en palabras de un amigo cercano a la pareja, «una mujer difícil de conocer». Puede ser que su discreción, su timidez o el conocimiento profundo del mundo del Derecho y de quien se había enamorado, que no sólo aportaba dos hijos al matrimonio, sino también un pasado presidiario, le hizo más cauta en los cinco años de matrimonio al lado de Mario. Esa reserva a algunos amigos les parecía un poco distante. La historia de María comienza un día de diciembre de 1963; Pilar Coromina se casa con el comandante interventor del Ejército, José Luis Pérez-Ugena, en la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción de Adra, Almería. El matrimonio tiene tres hijos: Ignacio, María y Álvaro, que se crían en Almería, donde el comandante ejercería de alcalde en el tramo final del franquismo. Luego, vendrían los estudios superiores de leyes, las bodas de los hijos, incluida la de la propia María, y las estancias familiares felices en Casa Gerencia, en La Garrucha. María adquiere un sólido prestigio en el mundo jurídico y tiene una vida laboral intensa, todo fluye sin ruido mediático, hasta que en 2009 se cruza en su gimnasio con Mario Conde. Su vida anónima se acaba y aunque mantiene el perfil bajo y acompaña a su marido cuando acude a los platós de televisión o presenta algún libro, su figura despierta curiosidad. «María Pérez-Ugena es una competente profesora de Derecho Constitucional que era jovencísima en la Navidad de 1993. Cuando conoce por Mario, dieciséis años más tarde, los pormenores, con especial énfasis en los aspectos jurídicos, de la intervención de Banesto, tiene una reacción desprovista de cualquier ambigüedad: se casa con él». Palabras de Aleix Vidal-Quadras, en diciembre de 2010, cuando ejercía de vicepresidente del Parlamento europeo. Pero un mes antes de la boda, la pareja pasa por un momento muy triste: la muerte en accidente de «kite surf», en La Garrucha, del hermano pequeño de María. «El sábado pasado dejó esta forma de vivir. Tenía 38 años. Profesor universitario, excelente persona, deportista y especializado en hacer agradable la vida de quienes con él la compartían. Comenzó una nueva vida en otro plano, en otra dimensión. Le deseo que la viva en paz». Esto escribe Mario Conde en su blog, sobre su cuñado, el 1 de junio de 2010. Se da la circunstancia de que Álvaro era profesor de Estructura de la Comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos. Ambos hermanos coincidían en el mismo campus, aunque María ejercía la docencia «on-line», es decir, que podía estar en el pazo gallego, en la finca de Ciudad Real, en la de Sevilla, en el palacete de la calle Triana de Madrid, que Mario Conde tiene a la venta por 3,7 millones de euros, o en Baleares. La docencia «on-line» no le exigía a María pisar el campus universitario y podía acompañar a su marido a cualquiera de sus propiedades. María, como decía Vidal-Quadras, quizá no conociese los detalles de la intervención de Banesto, pero sí sabía que su marido, con 39 años, y antes de presidir Banesto, tenía en su cuenta corriente trece mil millones de pesetas, navegaba con Don Juan y compartía risas con el Rey Juan Carlos, quien no dudó en acompañarle cuando le nombraron doctor honoris causa por la Complutense, que visitaba al Papa y en las escuelas de negocios le ponían como ejemplo. Era el modelo de hombre de negocios a seguir y que hizo subir la venta de la gomina para el pelo. Muchos querían ser Conde. Hay que decir que María, dadas las circunstancias, se ha blindado para la prensa, ni por teléfono, ni por su email, ni en Legálitas, ni en la Universidad ha querido manifestarse.

Pérez-Ugena es doctora en Derecho y profesora Titular de Derecho Constitucional en la Universidad Rey Juan Carlos. Se formó en el Instituto Universitario Europeo, en Italia, y en la Harvard University’s European Law Research Center. Es miembro de la cátedra de arbitraje del Instituto de Derecho Público de la Rey Juan Carlos; secretaria general de la Sociedad Española de arbitraje; presidenta de la Cámara de Mediación de la Sociedad Española de Arbitraje y directora de la Cátedra Legálitas de Estudios Jurídicos. Asimismo, es directora del curso sobre arbitraje inmobiliario del Consejo de Arbitraje de la Comunidad de Madrid y coordinadora del Curso de Mediación en el ámbito deportivo del Comité Olímpico Español. Formó parte del proyecto de investigación «Rule of law on the global space. An interdisciplinary approach to the attempts for legalization of the global governance». Es también árbitro del Consejo Arbitral para el Alquiler de la Comunidad de Madrid y miembro de la Corte de Franquicias. En el ámbito deportivo, es una de las juristas a las que recurre el Tribunal Español de Arbitraje Deportivo del COE, así como del Tribunal Nacional de Apelación y Disciplina de la Federación Española de Automovilismo.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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