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Mar Flores: "Javier decidirá cuándo nos divorciamos"

«He luchado muchos años por un matrimonio y una familia. Aquí hay una empresa que se llama familia, con dos socios; Javier y Mar. Yo he luchado por esta empresa pero uno de los dos ha decidido marcharse de la empresa, aunque yo sigo adelante con ella, que es mi familia». Después de esto y de un par de frases más en las que hace recaer la responsabilidad del cese de la convivencia a su todavía marido, Mar Flores añade que, de momento, sólo están separados: «El paso de separarnos lo ha tomado Javier y él decidirá también cuándo presentar la demanda de divorcio». Mar asegura que no habla como una mujer despechada que acaba de ser abandonada. «No me siento así», expresó en el acto como madrina de la nueva tienda de Tresor Rare en la madrileña calle Claudio Coello.

Al hilo de la metáfora de la modelo, la empresa Flores & Merino se asocia brevemente en 1995, pero no llega a constituirse como tal hasta cuatro años más tarde. En 1999 retoman la sociedad y en 2001 deciden crear una empresa que firman con una boda en el cortijo sevillano Torre de la Reina. Y como una reina vive dieciocho años Mar, con su pequeña corte de cinco hijos, cuatro de Javier y uno de Carlo Constanza. Ella dice que ahora no está enamorada, pero sí tranquila, y que acudir con su aún marido a un evento familiar puntual (en referencia a la Comunión de su hijo Beltrán el pasado viernes) está motivado porque son civilizados. Por eso no entran nuevas parejas de momento: «No tengo ganas de tener un plan sentimental nuevo y aunque quisiera saldría huyendo. El último novio que me han adjudicado era un señor al que no conocía de nada al que le había pedido que me buscase el coche. Pobre hombre».

Algunas de sus contestaciones, dichas en tono bajo y vocalizando con parsimonia, parecen estar destinadas a su ex socio de empresa, en el que ha delegado todas las explicaciones en cuanto a la separación: «Él se ha encargado de contarlo y a mí me parece perfecto, pero desde entonces tengo siete paparazzi en mi puerta. Verme en el candelero lo llevo fatal, aunque estoy fuerte, serena y tranquila, pero lo peor es no poder ir a recoger a mis hijos al colegio porque no paran de hacernos fotos».

Source: Life Style

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Author: Redacción

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