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Mario Vaquerizo: "El ''vaquerizismo'' es una filosofía de vida"

Extravagante e inconformista, Mario Vaquerizo ha ido dejando huella, para bien o para mal, allá por donde ha pisado. Periodista, escritor, cantante, actor y mánager son algunos de los trabajos que este insólito personaje ha desempeñado. Este año presenta su tercer libro «Vaquerizismos», con el que nos abre de par en par su mundo y su forma de verlo.

–¿Cómo surge escribir el libro?

–Fue un encargo de la editorial (Espasa). Después de haber escrito «Haciendo majaradas: Diciendo tonterías» y «Fabiografía», me propusieron otro libro y como tengo la posibilidad de hacerlos propios, porque tengo personalidad, me dijeron: «Haz lo que quieras».

–¿Qué significa «Vaquerizismo»?

–Es una filosofía de vida que consiste en tener una actitud determinada, saber reírse de sí mismo y a la vez tomarse muy en serio. No ser dogmático ni prejuicioso y ser un miembro del ejército que lucha contra la tiranía del siglo XXI, que es lo políticamente correcto.

–¿Cómo define lo políticamente correcto en el panorama político actual?

–No lo podría definir. Lo haría como la transversalidad, es decir, que no todo es blanco y negro. Creo que en este momento la política está dando tumbos y se tendrían que apartar un poquito los dos más aprendidos y buscar la realidad social y política de este país para el beneficio del ciudadano, que para eso están los políticos.

–¿Cuál es su felicidad plena?

–Que todo siga como a día de hoy. Lo importante es que tú sientas que el momento actual es el mejor. Si echas de menos cosas del pasado o ansías cosas que no han pasado aún, eres una persona que en ese momento no está plena. El presente es lo que tiene que ser perfecto en nuestro día a día.

–¿Y lo que más le ha marcado de cara al presente?

–La falta de los seres queridos me ha hecho darme cuenta de que no tengo miedo a la muerte, pero sí a morirme en vida.

–¿Cómo puede ser eso?

–Yo de pequeño tenía mucho miedo a las películas de terror, pero hoy lo tengo a perder la conciencia, a verme en un estado vegetativo y a estar y no estar.

–¿Le gusta controlar todo?

–Sí, sí me gusta, pero muchas veces soy demasiado controlador. Pretendo ejercer ese control sobre los demás y eso no es justo para ellos. Soy un patriarca y como en el fondo soy buena persona, al final todos acaban sucumbiendo a la influencia vaquerizista.

–¿Cómo afecta eso a su relación con Alaska? Llevan juntos toda la vida y son muy diferentes…

–Sí, somos muy diferentes. Todo el mundo me pregunta cuál es el éxito de nuestra relación, pero es que no lo hay. El «éxito», entre comillas, es que seguimos juntos porque somos muy distintos. También tengo mucha vida aparte de la que tengo con mi mujer porque es necesario, sano, y porque así me lo pide el cuerpo. Si quisiera tener una pareja abierta, no me habría casado, tendría amantes y ya está.

–¿Qué le hace morir de amor a Mario Vaquerizo?

–Yo morir de amor, no. Me derrito de amor cuando celebro mi aniversario con mi mujer en el Ritz. Nadie se muere de amor, porque el ser humano tiene un instinto de supervivencia inmenso que si nos hace capaces de sobreponernos a las pérdidas de los seres queridos, que es lo peor que te puede pasar en la vida, ¿cómo, entonces, no te vas a sobreponer a una fallida relación? La vida sigue y hay que tirar para adelante como decían las Chochonas: «Tira pa’ delante, con pelucas y carburante».

–Piensa que los hombres tienen instinto femenino.

–Creo que todos lo tenemos, pero unos lo reconocen y otros no. Es lo que llaman: «Esa fachada del nabo con el hilo». Las mujeres tienen el poder y los hombres somos unos ciervos de pegatina.

–¿Cómo le afectan las críticas?

–En el momento en que te expones a la opinión pública tienes que estar dispuesto a encajarlas.No me molestan porque soy como soy, pero entiendo que ante determinado comportamiento se reaccione de una manera u otra. Por eso defiendo que no hay que tener prejuicios porque lo único que hacen es que desconozcas a gente maravillosa.

–¿Qué tipo de mariquita es?

–Las mariquitas me encantan y prefiero que me llamen así a homosexual o gay porque para mí, mariquita y maricón no son insultos. Me considero una mezcla de todas los tipos que aparecen en el libro, pero como siempre digo: «no eres nadie si no tienes una mariquita dentro».

–¿Cómo es un perfecto fan fatal?

–Hay verdaderos fans de Alaska que han acabado convirtiéndose en amigos suyos. Son gente que te admira, te respeta y tiene educación. Con esas tres premisas consigues pasar de ser un perfecto fan a ser un amigo.

–¿De quién es fan fatal?

–De Ana Torroja, de Deborah Harry, de Cristina «La veneno», de Marujita Díaz, de Lola Flores, de Carmen de Mairena… Soy fan de gente especial que aporta algo, te guste o no te guste.

–¿Qué sería de Mario Vaquerizo sin la fama?

– Sin la fama… ¡pues nada! La fama me vino dada, me gusta y me hago profesional de ella, pero el día en que no esté no pasará absolutamente nada. La única diferencia es que ahora me paran por la calle para pedirme fotos y me pagan más dinero, pero en el fondo sigo haciendo lo mismo. Mario Vaquerizo sigue siendo representante de Fangoria, haciendo radio y escribiendo libros, lo que pasa es que ahora se ve mucho más.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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