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"No es justo que me estén acosando después de lo que hago por la cultura de este país"

En el año en el que Mariano Rajoy fue ministro de Educación y Cultura, 1999, se llegó a un acuerdo con Carmen Thyssen para que cediese gratuitamente su colección particular al Estado español por 11 años, y así poder disfrutarla en las paredes del Museo Thyssen junto a las que el Estado le compró a su marido, el difunto barón Thyssen. Era un acuerdo con vistas a una compra futura. El Estado tenía una década para pensarlo y ahorrar el dinero necesario. Hace 16 años aún no habían nacido, por maternidad subrogada, las gemelas María del Carmen y Guadalupe Sabina. La baronesa tenía a su hijo biológico, Borja, al que el barón había adoptado y dejado en buena situación, aunque no hubiese conseguido despertar en él una afición por la pintura, o al menos no por la que les gustaba a él y a Carmen.

Pasó la década pactada y con la ministra Carmen Calvo se habló de comprar la colección, aunque según la baronesa la valoraron poco y «no quise venderla». Llegaron las gemelas a su vida y ella le planteó alquilar las obras al siguiente ministro, César Antonio Molina. En eso estaban cuando llegaron la gran crisis económica y la ministra Ángeles González-Sinde, con la que las conversaciones no llegaron a buen puerto. Aun así, les llegó a poner sobre la mesa un contrato de alquiler por dos millones de euros, que la baronesa rechazó. A eso se sumó el proyecto de Ruiz-Gallardón, entonces alcalde de Madrid, de talar árboles en el paseo de Recoletos, de ahí que tuviera a Esperanza Aguirre de aliada y, aunque la cosa llegó hasta Estrasburgo, consiguió paralizar la tala. Entremedias, y mal que bien, iban renovando la cesión de los cuadros de la baronesa.

Source: Life Style

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Author: Redacción

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