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Zascandileando entre el arte y la moda

Semana intensa de eventos en Madrid. En un corto espacio de tiempo se nos acumulan tantos actos interesantes que llegan a producir estrés. Y estrés es lo que siento cuando visito todos los años ARCO, por la emoción de ver tanta obra de arte y enamorarme de algunas de ellas que compraría sin dudar. Cada obra necesita un tipo de casa y de pared llegando a la conclusión de que necesitaría una casa llena de enormes paredes blancas y espacios vacíos en los que el arte fuese el protagonista. Cuando descubres y amas el abstracto, lo demás parece innecesario. Y la moda es también arte, además de una expresión más del ser humano. Siempre me ha molestado esa displicencia que muchas veces escucho sobre la moda o los que la seguimos, amamos y valoramos, como si esto fuese un impedimento intelectual, hasta el punto de que, hace unos días, en una de esas tertulias matinales en televisión, donde se habla de todo y de nada, una de las invitadas, un tanto sobrada, comentó que las personas que consumen moda no suelen leer ni comprar libros. Y se quedó tan «pichi». Por lo visto, siguiendo esas pautas, yo debo de ser una ignorante, casi rozando el analfabetismo. Y los cientos de millones en facturación provenientes del consumo textil, oficios, puestos de trabajo, ¿son algo a no tener en cuenta? Estas apreciaciones son algunos de los flecos heredados de nuestra tradición judeocristiana que abomina del culto al cuerpo y la belleza como algo malo y pecaminoso. Agua, jabón y a correr, aunque la piel se quede como un pergamino. En la semana de la moda en Madrid, para mí siempre Cibeles, solapada con ARCO, he podido observar a cientos de jóvenes, con gran imaginación y gracia en sus estilismos, que me han hecho ser más optimista respecto a esas mentalidades reaccionarias.

También pude apreciar lo importante que es la moda cuando los Reyes llegaron a ARCO. La Reina Letizia, o su estilista, cuidaron hasta el último detalle un cambio muy radical en su estilo que me entusiasmó. Elegante y «cool» con una de las tendencias de la temporada, el pantalón culotte, en este caso en cuero negro, con una blusa blanca y chaqueta rosa chicle perfectamente armonizada con su maquillaje y complementos. El puntazo fueron los zapatos, unos salones de altísimo tacón con cordones tipo bailarina, otra tendencia al alza. La felicito por su elección y le agradezco lo cercana que siempre es conmigo.

En este mare magnum de actividades, tuve mi dosis política de la mano de LA RAZÓN. El jueves le tocó a nuestro presidente en funciones Mariano Rajoy. Se notaba que se sentía a gusto rodeado de su gente y amigos, explicándonos el porqué de su no participación en la formación de un nuevo Gobierno y cuál era su actitud ante la investidura. Estuvo simpático, cualidad que no sabe trasmitir a la mayoría de los ciudadanos en sus apariciones mediáticas. No sé si será por dejadez o porque no le interesa. Pero si ese Mariano que yo escuché ayer pudiese expresarse de igual manera a los españoles, le valoraríamos de otra forma y comprenderíamos muchas cosas que no están nada claras y que crean una enorme frustración en sus votantes.

Hoy termino esta crónica con un pensamiento de la gran Coco Chanel y que me parece muy cierto. «Lo importante no es la presencia, es la esencia. Lo importante no es el dinero si no la cultura. Lo importante no es la ropa, es la clase».

Source: Life Style

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Author: Redacción

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