Reason Play Microgaming

¿Cuál es el futuro de la Fashion Week de Nueva York?

Solía ser muy difícil conseguir una entrada a los desfiles. Era un acontecimiento en Nueva York. La primera fila de los desfiles era la más cotizada: Actrices, cantantes, musas de grandes diseñadores. Ahora la semana de la Moda de Nueva York parece más una feria mientras los diseñadores sopesan si les compensa gastar todo el dinero que cuesta alquilar las pasarelas. Sobre todo ahora en una era en la que todo es inmediato debido a los teléfonos móviles y las redes sociales.

Todavía así, la moda intenta reinventarse. Se cruza con el arte, el deporte y la música. Estos días, en la Estación Moyniham de Manhattan, donde ha desfilado Desigual, Nicholas K o BCBG Max Azria, se puede ver una esposición con las fotografías del calendario Pirelli. Por supuesto, se ven las de este año para el que se abandonaron mujeres de cuerpos perfectos por profesionales que habían destacado en la comunidad internacional. El única requesito: Ser excelente en algo sin importar el peso o la edad. Todo esto se conjuga con que también se ha cedido espacio al rapero Kanye, que también es diseñador. Igual que Rihana muestra en sus propuestas. En cambio, entre toda esta vorágine hace unos días se logró un nuevo récord mínimo. Fue cuando Leo, le perro de la modelo Cara Delengne, fue expulsado del desfile de Chanel en París por hacerse pis. ¿Qué hacía un perro? ¿Qué hacía además en primera final? ¿En Chanel? ¿París? Que le pregunten a la modelo británica musa de Kar Lagerfield. Ella seguro que lo sabe.

La New York Fashion Week abrió el jueves con una gran pregunta: ¿Para quién es ahora? Hace unos días el diseñador Tom Ford anunció que cancelaba su desfile de febrero. Ya no es exclusivo. Da la sensación de que es para todos. Algunos desfiles intentan manter el espíritu de que es sólo para los elegidos. Mientras, otros permitan la entrada a todo aquel curioso de ver el espectáculo.

Más allá del preciado “backstage”, donde realmente tiene la acción entre el diseñador perfilando el desfile y las modelos cambiándose de ropa, se mira lo que realmente importa en moda y, sobre todo, en Nueva York: El dinero. Se evalúa cómo llegar mejor a distribuidores, clientes y famosos en un mundo cada vez más digital.

Todo depende de lo que esté dipuesto a gastarse un diseñador en la New York Fashion Week. Pero, puede llegara a pagar hasta 500.000 dólares. Alquilar cinco horas la pasarela oscila entre 15.000 y 60.000 dólares dependiendo de las dimensiones del espacio. Los estilistas cobran alrededor de 10.000 dólares al día. Y, además, lo quieren “cash” (efectivo). La producción y relaciones públicas se lleva alrededor de 15.000. Maquillaje y peluquería cuesta entre 5.000 y 15.000, al menos, esto lo suelen pagar las marcas patrocinadoras. A los modoles se les paga entre 150 y 1.000 dólares. Depende del modelo y la casa para la que desfilen. Mientras a las celebridades, se les paga entre 15.000 y 100.000 dólares para que acudan a un pase.

Todavía así, en Nueva York, se resisten a pensar que esto se ha acabado. Según los datos de New York City Economic Development, los desfiles, los gastos de las celebridades y extravagantes fiestas dejan en la economía local cada año casi 900 millones de dólares en restaurantes, clubes, peluquerías, servicios de coches y otros negocios. Y, por supuesto, no tienen ningún problema en que la Fashion Week haya perdido su “glamour” y tenga ahora un sabor de feria para todos. Se mantienen los editores de moda y los compradores. Pero, les comen el espacio los consumidores que quieren verlo todo inmediatamente en las redes sociales. En el desfile de Desigual, fue Diane Pernet, blogger estadounidense más famosa de París, la que acaparó todas las miradas después del desfile. Mientras, la experta en eventos y publicidad creativa Man-Laï Liang colgó inmediatamente en la página web de Facebook un vídeo con el desfile de Desigual.

El director de comunicación Daniel Pérez acepta las cosas cómo son. No se sube a la ola. Pero, tampoco lucha contra ella. “El mundo está cambiando, hay que ver qué sucede y hay ver qué ocurre. Creo que todo puede convivir. No es “o”, sino “y””, explica a LA RAZÓN antes del desfile de Desigual. Todavía así su colección respira siglo XXI, cambio, avance. Pero, de manera, sostenible. Despacio. Pero, firme. A la vez que hace de manera somera replantearse las formas de la comunidad internacional. La colección está inspirada en las grandes metrópolis. Del pasado. Del presente. Y, ¿por qué no del futuro? “Son un espacio de confluencias para crear una realidad nueva. Es una realidad social el hecho de que cada vez las ciudades están copuestas de nuevas formas de pensar que nos ayudarán en el futuro. Todo con un concepto muy contemporáneo para vestir a la mujer urbanita del siglo XXI, que viste a partir de la mezcla de diferentes épocas. De diferentes culturas para crear su propio estilo. Son “looks”para vivir en un ciudad como puede ser Nueva York en la que hay que unir muy bien los confortable, auténtico y sofisticado”, describió de una mujer que sabe muy bien lo que quiere.

Mientras Tom Ford canceló su desfile en septiembre. Lo enseñará en septiembre. Y parece algo más natural que se empiece a mostrar la ropa en su temporada. Parecía un sinsentido mostrar la colección Otoño-Invierno en febrero. Y en septiembre la de Primavera-Verano. Así, se evita que le copie y lo tiene todo dispuesto para los monstruos de la inmediatez, que dominan las redes sociales.

Source: Life Style

Share Button

Author: Redacción

Share This Post On

Submit a Comment