Sonia Rykiel, punto y final

La Rive Gauche parisina está de luto. El margen izquierdo del río Sena llora la muerte a los 86 años de edad de uno de sus símbolos, la genial Sonia Rykiel, un icono de la moda y el «chic» francés. El presidente de la República Francesa, François Hollande, era ayer uno de los primeros en destacar la noticia en su perfil de Twitter reconociendo que «Sonia Rykiel fue una mujer libre, pionera. Su estilo seguirá siendo un símbolo de la alianza entre el color y lo natural, la fluidez y la luz».

De carácter discreto, menos aficionada que muchos de sus compañeros masculinos a los flashes, llevaba unos años retirada de la vida pública debido a la enfermedad de Parkinson que se le detectó a finales de los 90 y que ella misma reconoció en 2012, y de la que habló incluso en el libro «N’oubliez pas que je joue» (No olvides que yo juego). Ha sido esa enfermedad la que al final ha hecho que Rykiel nos dejara para encontrarse en el cielo de la moda con otros grandes compañeros suyos como Yves Saint Laurent o Madame Grès. Admiradora del Swinging London, el ambiente cultural londinense de los 60 en el que nació la minifalda de Mary Quant, Rykiel supo entender a la perfección la nueva etapa de la moda que se abrió con el prêt-à-porter y sus jerséis de punto, los famosos «poor boy sweaters», que estrechaban los hombros y alargaban las piernas, se convirtieron rápidamente en un éxito. Fue ella la gran defensora del demodé, un término que venía a exigir que la moda se adaptara a la mujer y no al contrario, y una gran impulsora de los pantalones cuando la falda reinaba.

Cuentan que todo comenzó cuando al estar embarazada de su segundo hijo, en 1961, no conseguía encontrar ninguna prenda que respondiera a sus necesidades: rápidamente Rykiel decidió presentar una solución con diseños de punto que empezó a comercializar con gran éxito en la tienda de su marido (del que tomó el apellido que la hizo famosa). «Quería demostrar al mundo lo feliz que era», confesó en 1976 a la cabecera americana «Newsweek». «Mi suegra estaba escandalizada, pero mis amigas me preguntaban dónde podían comprarlos». Así consiguió ser definida en 1964 como «la reina del punto» por la prestigiosa publicación «Women’s Wear Daily» y abrir su primera tienda en la Rive Gauche en el agitado 68 parisino. Poco a poco, su imperio empezó a crecer y para principios de los 90 el universo de Sonia Rykiel no sólo incluía a la mujer sino que también tenía presencia en la moda masculina, la infantil y las fragancias. Su cabellera pelirroja (la versión francesa de Vivienne Westwood), sus prendas de rayas multicolor y su exquisito trabajo con el negro (llegó a decir «mi color es el negro y, si se lleva bien, es un escándalo») formaron una imagen de marca que sedujo también a grandes corporaciones como H&M (con la que fue una de las primeras diseñadoras en colaborar), Lancôme y Roche Bobois.

Comparada por lo revolucionario de su estilo con Coco Chanel, Rykiel siempre supuso una fuente de inspiración para la moda, algo que reconoció el propio Jean Paul Gaultier cuando le rindió un homenaje en el desfile del 40º aniversario de la firma de la diseñadora con un modelo con peluca pelirroja que iba tejiendo un vestido de rayas negras, la gran alegoría de la biografía de Rykiel. Ayer, Gaultier reconocía en Twitter: «Toda mi admiración por el trabajo revolucionario que hiciste para la mujer. Gracias por tu inspiración y estilo».

Source: Life Style

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Author: Redacción

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